El control de crecimiento y desarrollo (CyD) es la herramienta preventiva más poderosa en pediatría. A través de curvas estandarizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), vigilamos que el crecimiento físico sea óptimo. Además, evaluamos cuatro áreas clave del neurodesarrollo:
Motricidad
Desde sostener la cabeza hasta caminar, correr y agarrar objetos pequeños con precisión.
Lenguaje
Balbuceos, primeras sílabas, palabras complejas y formación de oraciones estructuradas.
Cognitivo
Resolución de problemas, curiosidad por el entorno y velocidad de aprendizaje.
Socioemocional
Interacción con los padres, sonrisas sociales, empatía y manejo de frustraciones y emociones.
Detectar cualquier mínima alteración a tiempo nos permite iniciar terapias de estimulación temprana con resultados sumamente exitosos y cambiar el pronóstico de desarrollo.